
Artebirgua de Honor de las Artes Plásticas al caricaturista Néstor Dámaso del Pino
junio 28, 2026Eulalia Marina Pérez Acosta, comunicadora de Radio Gáldar, ha recibido el Artebirgua de Honor al Periodismo Cultural, un reconocimiento a su trayectoria ininterrumpida haciendo radio desde la emisora municipal.
En un acto cargado de emoción, la periodista Mirna Velásquez Sevilla presentó la semblanza de quien es, sin duda, la voz de Gáldar. Esa voz alegre y vivaz que cada mañana llega a los hogares, que informa con respeto, que escucha el doble de lo que habla y que ha sabido reinventarse durante tres décadas manteniendo viva la esencia de la radio comunitaria.
Así, el Festival Artebirgua Literario rinde homenaje a más de 30 años de dedicación a la radio local, creando comunidad.
Semblanza
Eulalia Marina Pérez Acosta: La voz de Gáldar
Los antiguos griegos bautizaron a Eulalia como «la que habla bien», aquella dotada para la elocuencia y el dulce verbo. Marina, por su parte, remite a la inmensidad del mar, a lo que nace de las aguas profundas y se mueve con sus corrientes ocultas. Si uno se detiene a observar la trayectoria de Eulalia Marina Pérez Acosta, es imposible no inmutarse ante la profecía que sus padres, acaso sin saberlo, sellaron en su partida de nacimiento.
Ella es, en efecto, la mujer de la palabra amable que aprendió a navegar ese mar invisible de las ondas hertzianas, unas corrientes electromagnéticas que, misteriosas como las mareas, logran colarse cada mañana en los hogares de toda Gáldar. Es locutora y comunicadora en Radio Gáldar, más bien, diría que ella es la voz de Gáldar. ¿Quién no identifica ese tono de voz alegre, vivaz que siempre tiene la palabra justa en cada entrevista?, ¿quién no identifica esa voz de amaneceres acumulados y luchas invisibles que día a día nos narra la cotidianeidad y nos informa con su desparpajo comedido?
La historia de Eulalia tiene mucho que ver con el realismo mágico. La niña que estaba predestinada a ser «la que habla bien» era, en la realidad de su infancia, un ser de una timidez casi reverencial. Se ponía roja como un tomate al leer en voz alta en la escuela. Pero el mar, cuando es joven, también es tímido en las calas resguardadas, hasta que encuentra la fuerza para abrirse al océano. Fue la vida, con su sabia paciencia, la que le enseñó a vencer esa vergüenza irracional para dedicarse a una pasión que hoy, tras más de treinta años de oficio ininterrumpido, la ha convertido en la auténtica voz y el alma de Radio Gáldar.
Por la ventana de la emisora municipal, asoma el ceibo que cada día escucha silencioso su voz matinal. Ese ceibo es el testigo de más de tres décadas al aire. Gracias al respaldo de la audiencia, el programa Las Mañanas de Radio Gáldar se ha mantenido al aire, siendo uno de los matinales de más horas que se realiza en directo, de lunes a viernes, en todo el archipiélago en galdar.es. Mantener un espacio tanto tiempo en una radio local es un acto heróico. Pese a los cambios de vértigo en la comunicación con la irrupción del Internet, las redes sociales, la Inteligencia Artificial, Eulalia ha sabido reinventarse desde sus comienzos en Radio Arucas.
Eulalia no concibe la radio con la vieja fórmula de emisor-receptor, o como un monólogo lanzado al vacío. Para ella, al otro lado del dial no hay una masa abstracta. Hay rostros, soledades y vidas. Y aquí es donde la crónica roza lo maravilloso: su audiencia no es solo humana. Eulalia sabe que la escuchan las gallinas ponedoras de los vecinos, que gracias al arrullo de su voz aumentan su producción diaria; sabe que los agapornis de una oyente fiel cantan más felices cuando sintonizan su programa. Como en esa película donde dos personajes se dicen «te veo» para reconocerse de verdad, su periodismo busca eso; ver a quien escucha, y ser vista por quien entrevista.
Hoy, días de morbo y estruendos que secuestran la información, esta «alumna perenne» apuesta por una comunicación completamente humana. Sabe que todo el mundo tiene una entrevista en su interior, que estamos dotados de dos orejas y una boca para escuchar el doble de lo que hablamos, y que la verdad no necesita alzar la voz para ser escuchada. Esa misma ética del respeto, de la no violencia y de la defensa de la igualdad, fue la que el jurado de los Premios Arkoiris Canarias reconoció en 2024 al otorgarle el galardón a la Mejor Locutora de Radio, honrando su compromiso con los derechos del colectivo LGTBIQ+ y con una sociedad más justa.
Eulalia Marina no camina sola por los pasillos del éter; forma parte de una estirpe de mujeres que hicieron de la radio un oficio de trinchera y de ternura. Su voz se inscribe en una estela sonora trazada por mujeres que, desde los estudios de radio, transformaron un medio técnicamente frío en un refugio de cercanía y humanidad. A nivel global, mujeres como la estadounidense Mary Margaret McBride o la española Encarna Sánchez, que convirtió la noche en un confesionario colectivo donde millones de mujeres se sintieron por fin acompañadas; demostraron que el micrófono podía ser un puente íntimo entre lo cotidiano y lo extraordinario, una lección que en Canarias han recogido generaciones de locutoras y comunicadoras que, desde los estudios de Radio ECCA, RTVC o las emisoras municipales, han contribuido a la identidad insular con la palabra, la escucha activa y la memoria. A esa tradición canaria se suma el magisterio contemporáneo de figuras como Teresa Viejo, cuya reflexión sobre el desgaste y la belleza del oficio Eulalia hizo suya. Eulalia ha demostrado en estas décadas que el éxito de la radio se mide en la capacidad de construir comunidad y afianzarla.
Pese a los aplausos y las horas que hace «más que un reloj» entre guiones, llamadas y directos extenuantes, Eulalia Marina sigue siendo aquella niña fascinada por el misterio de la radio. Pero ha aprendido, sobre todo, la lección más urgente de todas. Porque si la vida es, como canta Juanes, «un ratico», ella tiene claro que el cariño es como una planta que necesita el sol y el aire libre. Guardarlo es marchitarlo. Por eso, cada mañana, al abrir el micrófono para desear los buenos días, Eulalia, además de informar, saca el amor al exterior, recordándonos que la mejor frecuencia es, siempre, la que nos mantiene humanos.
Mirna Velásquez Sevilla




