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La X edición del Festival Artebirgua Literario ha otorgado el reconocimiento ‘Artebirgua de Honor de las Artes Plásticas’ al caricaturista grancanario Néstor Dámaso del Pino, uno de los grandes embajadores culturales del arte gráfico canario en el exterior.
El acto de homenaje fue realizado en Caideros, uno de los pagos rurales de las medianías galdenses que forma parte de los escenarios imprescindibles del festival y fue entregado por Pepe Torres, presidente de la Asociación Cultural Montaña el Agua, impulsor de la Fiesta de la Lana y referente del movimiento asociativo.
Iván Bethencourt fue el encargado de realizar la semblanza de este artista que ha llevado el nombre de Canarias a numerosos rincones del mundo.
Su obra inconfundible destaca aristas, planos y líneas rectas que construyen una estética elegante y contemporánea. Pero más allá de la forma, lo que distingue a Néstor es el respeto con el que aborda cada personaje. Sus caricaturas no buscan la ridiculización; persiguen capturar la esencia psicológica y humana del retratado mediante una síntesis visual inteligente y llena de sensibilidad.
Semblanza completa:
Artebirgua de Honor de las Artes Plásticas al caricaturista Néstor Dámaso del Pino

Néstor Dámaso del Pino: “La línea que retrata el alma”
Dentro del panorama de la caricatura española contemporánea, pocos han logrado construir una figura tan personal, reconocible e internacional como la de Néstor Dámaso del Pino, artista nacido en Las Palmas de Gran Canaria a mediados de la década de los 60 y considerado, con pleno merecimiento, uno de los grandes embajadores culturales del arte gráfico canario en el exterior.
Autodidacta por vocación y por destino, aunque hubo arte en su casa de la mano de su hermano Sergio, un destacado pintor de los años 70 que triunfó en la península y toda Europa, Néstor pertenece a esa rara estirpe de creadores para quienes el dibujo no fue una disciplina aprendida, sino una necesidad para expresarse.
Quienes conocen su biografía recuerdan que ya en su etapa estudiantil aprovechaba incluso los momentos del recreo para quedarse en el aula dibujando. Mientras otros compañeros corrían al patio, él prefería permanecer frente al papel, explorando rostros, gestos y expresiones. Aquella pasión temprana terminaría convirtiéndose en una trayectoria artística sólida y admirada dentro y fuera de nuestras fronteras. Su obra se caracteriza por un lenguaje gráfico inconfundible.
Sus caricaturas son perfectamente identificables por una construcción basada en aristas, planos y líneas rectas que conforman una estética propia, elegante y contemporánea. La caricatura de Néstor se convierte en un ejercicio de síntesis poética donde la exageración formal es un recurso expresivo destinado a revelar la esencia psicológica y humana del personaje retratado. Sin embargo, más allá de los recursos formales, lo que distingue a Néstor es el profundo respeto con el que aborda cada personaje.
Sus caricaturas nunca buscan la ridiculización fácil; por el contrario, persiguen capturar la esencia humana del retratado mediante una síntesis visual inteligente y llena de sensibilidad. La relevancia de su trabajo ha trascendido ampliamente el ámbito insular. Sus obras han sido expuestas en numerosos países y forman parte de museos, casas-museo y colecciones vinculadas a escritores, artistas e intelectuales, así como en colecciones privadas. Esta presencia internacional lo convierte, sin duda, en el caricaturista canario con mayor proyección exterior de su generación y en una referencia imprescindible dentro del retrato gráfico contemporáneo canario, español y hasta europeo me atrevo a decir. Pero si algo define a Néstor Dámaso del Pino, además de su talento artístico, es su extraordinaria generosidad. En un mundo donde no siempre abundan los compañeros dispuestos a compartir oportunidades, él ha hecho de la colaboración una auténtica filosofía de vida.
Cuando recibe la propuesta para participar en una exposición, taller o cualquier otro proyecto artístico, su primera reacción suele ser pensar en los demás artistas y buscar la manera de integrarlos. Gracias a ese espíritu abierto y solidario, numerosos integrantes de la Asociación «Se nos fue el Baifo» han tenido la oportunidad de mostrar su obra fuera de Canarias, participando en exposiciones celebradas en lugares tan diversos como Madrid o Rumanía, incluso en otros escenarios internacionales. Es, además, el fundador, impulsor y primer Presidente del colectivo «Se nos fue el Baifo», una iniciativa que ha desempeñado un papel fundamental en la promoción del humor gráfico, la caricatura y la ilustración en Canarias. Más que un grupo artístico, el proyecto ha sido una auténtica familia creativa impulsada por la ilusión compartida y por el empeño de personas como Néstor, capaces de entender que el éxito colectivo siempre tiene más valor que el individual. En lo personal, mi relación con él también ha seguido un camino singular. Conocía su nombre desde hace muchos años gracias a amigos comunes de juventud, pero no fue hasta hace relativamente poco tiempo cuando la vida nos brindó la oportunidad de compartir proyectos, conversaciones y experiencias artísticas. Desde entonces hemos construido una amistad cimentada en valores que hoy resultan más valiosos que nunca: la sinceridad, la honestidad, el respeto mutuo y el amor por el arte. Esa misma autenticidad que transmite en sus dibujos es la que define su manera de ser.
Por todo ello, cuando se habla de Néstor Dámaso del Pino no solo se está hablando de un extraordinario caricaturista, sino también de una persona excepcional. Un artista que ha sabido convertir el dibujo en lenguaje universal, que ha llevado el nombre de Canarias a numerosos rincones del mundo y que, lejos de caminar solo, ha procurado siempre abrir caminos para que otros compañeros pudieran avanzar junto a él. Néstor es, en definitiva, un tipo extraordinario y un excelente artista. Un creador cuya obra resulta inmediatamente reconocible, cuya trayectoria honra a la caricatura como disciplina artística y cuya calidad humana constituye, probablemente, una de sus mayores obras maestras.
Iván Bethencourt Caideros (Gáldar) a 26 de junio de 2026




